El grabador de cámaras suele quedar con la clave de fábrica y un cable hacia el mismo router de la oficina. Quien entra al video entra, a veces, al resto. Separar no es un lujo de un banco: es no poner la contabilidad y la puerta en el mismo cajón.

Revisión corta

  • Cambiar la clave de fábrica del grabador y de cada cámara que lo permita.
  • No publicar el video en internet «para verlo desde el teléfono» sin un acceso controlado.
  • Quitar cuentas de exempleados del visor.

Quién lo mira

El vigilante necesita ver el acceso. Contabilidad no necesita el mismo usuario. Dos perfiles evitan que una clave de caja sirva para borrar un día de grabación. Es el mismo criterio del control de visitantes: cada quien entra a lo suyo.

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