El fraude ya no depende de un archivo raro. Llega como un WhatsApp del «banco», del «gerente» o de un proveedor que «cambió la cuenta». Quien paga o quien tiene la clave del correo es el objetivo, no el departamento de sistemas.
Reglas que caben en una hoja
- No se confirman claves ni códigos por chat.
- Un cambio de cuenta bancaria se verifica por un teléfono ya conocido, no por el número que escribió en el mensaje.
- El enlace corto que urge «o se cierra la cuenta» no se abre desde el celular del cajero.
Qué hacer si alguien picó
Se corta la sesión, se cambia la clave y se avisa a quien puede mover dinero, el mismo día. Esperar al lunes para «no alarmar» es como dejar la puerta abierta. La ciberseguridad de una empresa de seguridad empieza por ese hábito, igual que la bitácora del puesto.
Si quiere una charla corta para su personal, escriba a info@seguridadsesi.com. Esto no es un dictamen legal.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar este artículo.